PIRITA Y STROOMI: PLAYAS DEL BÁLTICO

Es verano por acá y hay que aprovechar. Los días de sol no son muy comunes, esta época en Tallin se caracteriza más bien por un eterno nublado de entre 14º y 20º C como máximo. Hace unas semanas hubo una «oleada de calor» impresionante con unos increíbles 27ºC (de verdad se sintió como cualquier 45ºC de Paraguay) y esta semana estamos con el sol amándonos con 22ºC. Entonces, qué tocó? Playita. 

Las playas de la ciudad no tienen salida al mar abierto, pero sí son un lugar interesante para visitar y pasar el día. Viniendo de Sudamérica y habiendo vivido más de un año en Florianópolis… no estoy para nada impresionada con las opciones locales. Aún así, no deja de ser divertido el salir a explorar.

Mi cara de no impresionada. Y mi pelo de rockstar ochentera.

PIRITA

O tirita, como le digo de cariño después de haberme zambullido y casi morir de frío. 

Vista desde Pirita.
Foto del bosquecito arriba de la bici.

Es la playa más grande de Tallin, localizada en el suburbio de Pirita. Uno puede llegar fácilmente en bus desde el centro, en taxi (un Bolt sale más o menos 5 euros) o… tatatatán, en bicicleta, como hicimos mis amigos y yo. Abro paréntesis acá porque este día fue muy importante para mí. Soy medio lela andando en bici porque principalmente estar en medio de los autos me da mucho miedo… Así que se podrán imaginar el terror con el que fui. Pero ey! Fue increíble y lo volvería a hacer. La ciudad está bastante preparada para poder circular en bici tranquilamente. Y el día se portó hermoso con un solazo y mucha brisa. 

Nuestas bicis bebés estacionadas en la arena.
El color del agua.

En fin, una vez ahí es mágico. Antes de llegar a la playa hay un bosque de no sé cuántos kilómetros. Y entrar allí con la bici es mágico. Uno puede elegir dónde instalarse (qué tan lejos de la entrada ir básicamente) y seguir el bosque hasta encontrar tu lugar preferido dentro de la playa. Algo muy particular que vi acá son unos cambiadores cuadrados al aire libre, donde uno entra y pum, se pone o saca el traje de baño sin necesidad de buscar un baño público. Interesante. 

Primera zambullida más congelada que la birra en mi mano.
Eh, eh, pose pa la foto.
Después de oficialmente entrar en calor dentro del agua.
PNT no solicitado. Ahí en la esquina izquierda de arriba, se puede ver parte de uno de los «cambiadores».

No saqué muchas fotos de Pirita, porque honestamente estaba más preocupada por la bici que otra cosa. Jajajaja, aparte después de la zambullida casi pasé al más allá y bueno, las fotos no fueron prioridad. La próxima muestro más.

STROOMI

Entrada de Stroomi.

Lo primero que me dijeron cuando avisé que iba a Stroomi fue que es un lugar «muy ruso». Como ex Unión Soviética, en Estonia, la mitad de población es de origen ruso. Hay pueblos exclusivamente rusos, colegios exclusivamente rusos y barrios exclusivamente rusos. Los estonios no hablan ruso (aunque hay excepciones) y los rusos no hablan estonio (no necesitan porque viven en comunidades cerradas). El ambiente está bastante segregado, pero al mismo tiempo, bastante junto. Es de lo más extraño. 

Vista desde Stroomi.

En fin, llegando a Stroomi uno pasa por Kalamaja (el barrio hip de la ciudad) y Kopli (el futuro barrio hip de la ciudad porque los precios de Kalamaja están por las nubes). Esta playa está más al norte de Tallin. Al entrar, boom, otra especie de bosque, más chico que el de Pirita, pero está ahí. Una vez dentro de la playa, un restaurante/café, canchas de volley, asientos, etc, etc, etc. Hasta podría decir que está más preparada que la primera.

Bosquecito de la previa. Acabo de inventar ese nombre.
El restaurante/café.
Chill en el solcito estonio.
La gente usa pantalón en la playa acá. No juzguen.

Amé estar en Stroomi. Principalmente porque literal estuve tirada en la arena toda la tarde. Me relajé, me divertí, me colgué, tomé cidra, sí o sí me bronceé y me sentí parte del lugar. En un momento hasta escuché Lana del Rey y pensé que nada podía ser mejor que esto. El efecto del ruidito de las olas y la vitamina D. 

El sol bajando sobre Stroomi. Y probablemente… Un ruso (?)
La eu disfrutando.
Acá olvidando mis responsabilidades.

Al costado de la playa, también pude ver un montón de gente (churros) haciendo ejercicio. Y de los rusos, bueno, no sé. Escuché también muchos extranjeros así que la visita fue segura y valió la pena. Esta vez no me metí al agua porque no me interesa morir tan joven y soy bien sureña pó. La próxima veremos.

Mi foto preferida del día.
Otro PNT no solicitado.
Los churros, digo, gente, haciendo ejercicio.

Y una última. Pal recuerdo.

Qué linda Stroomi.

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