#MUSÍCONOS DAVID BOWIE: ART DECADE

Marche una segunda entrega de Musíconos, esa fusión perfecta entre música y moda. Si sos nuevo por acá, bienvenido, y fíjate en esta primera parte donde encarno a Billy Idol y explicamos mejor el concepto.

La última vez que hablamos, diferenciamos moda y tendencia de estilo, el verdadero it de la cuestión.  Lo individual en cada uno, la búsqueda del yo a través de una expresión artística, como lo es el vestir. Seguimos por esta línea, hablando hoy del ícono de íconos: David Robert Jones, mejor conocido como David Bowie.

ANDROGYNOUS DAVID

Cantante, compositor, actor y figura clave de la música contemporánea, David Bowie se caracterizó siempre por transgredir tanto dentro de su espectro musical, como en el de sus performances y vestuarios. Decir que influenció en la moda y la música que conocemos hoy, es quedarse realmente corto. Inspiración para generaciones y generaciones de artistas de los más variados rubros, Bowie fue la expresión máxima de libertad, arte e individualidad. Desde sus inicios a finales de la década de los 60 hasta el 2016 (año de su muerte), no existió un solo momento en el que no nos haya dejado con la boca entreabierta y el cerebro frito. Con el cabello más emblemático, el maquillaje más reproducido y la vestimenta más controversial de todos los tiempos, describir un estilo tan rico, cambiante y lleno de “porqués” es nuestro desafío hoy.

Con un look siempre algo andrógino (mi obsesión con personajes que van desde el mismo Bowie hasta Tilda Swinton), pasó por más etapas que estudiar inglés en algún instituto privado.

Al comienzo, algo más reservado pero siempre irreverente, mucho oversize (tipología característica de casi todos sus looks), y pelos extraños. Los 70 fueron sus años de esquizofrenia pura, y ojo que al decir esto no exagero, ya que parte de su ensemble y personajes fueron inspirados por su hermano, paciente diagnosticado con la misma enfermedad. Color-blocking, accesorios de mujer (que para esa época mamá querida), zapatitos oxfords de colores y un juego algo tímido pero aún así bien frontal en actitudes y conjuntos hasta el nacimiento de Ziggy Stardust

Dejé correr salvajemente mi imaginación.

Rozando lo teatral hardcore style, Bowie se mete de lleno a las lentejuelas, las calzas, los pañuelos, los colores estridentes, las siluetas femeninas, los batidos llenos de spray, las blusas que hoy diríamos son “de señora”, y muchísimos elementos súper fuera de lo común que describen a la perfección la personalidad de este ser del espacio exterior. Aún corriendo los 70 y con la “jubilación” de Ziggy, Bowie sigue una línea similar con los trajes oversize y la exageración de formas y colores. A finales de esa década, nace su personaje más nefasto, The Thin White Duke, un alter ego que exhibía su peor lado, el de la adicción y la intolerancia, que vestía mucho de monocromo, negro o blanco, un hombre de traje y mucha formalidad.

Hice básicamente todo lo que es posible hacer.

Durante los 80, los trajes continúan en el diario del artista, pero con las características de la época, hombreras, mucha soltura, pantalones altos, etc, etc. Esta época también se vio marcada por un glam clásico, sin desbordarse por completo, pero sí en la medida justa y necesaria. Ya en los 90 hasta la época actual, Bowie revela el haberse finalmente encontrado y entendido quién era él más que en ningún periodo previo de su vida, y deja de lado los personajes irreverentes de otros tiempos. Sin embargo, enfatiza el hecho de que cada álbum, cada tour es un concepto y que sí es importante presentarse de manera fresca y renovada siempre, reinventarse para no morir de aburrimiento, básicamente.

Nunca hice nada de lo que podría arrepentirme en el futuro, o mirar hacia atrás y decir que todo mi corazón no estaba allí.

ANDROGYNOUS ANDREA

El momento de re interpretar el legado de un gigante llegó. Cargadas de inspiración y absoluta admiración, el equipo de esta edición se compone por:

Saffi Makeup Studio de Paola Saffi, en las brochas, la decoloración de cejas y todo el color de mi rostro.

Rut Ortíz, mano derecha de fechorías y la reina del flash, la composición y la edición natural. 

Y en tinte y locación, nuestra querida Raio Bemba, hogar de freaks y familias por igual, con las paredes perfectas para lograr a la perfección nuestro tributo. – Les comento que ese día hicimos un takeover de la cuenta y pueden curiosear el insta para ver el back de las fotos. Las historias están entre las destacadas de la pelu. 

Agradecimientos en vestuario a mi mamá, por tantos blazers de colores, a mi padrastro, por tantas corbatas fuera de temporada y a Gigi, por esas piezas de colores estridentes que amamos y son reliquias de nuestro armario. 

Ahora sí, a lo nuestro. 

Nos inspiramos en el makeup del video Life On Mars del 71, época previa al nacimiento de Ziggy, pero ya con todos los antecedentes en cuestión. El infaltable blazer oversize, con el cuello blanco bien marcado y la corbata corta y ancha. Jopo ante todo y unos aros de acrílico bien pop para darle ese toque sin exagerar. Todos los ítems son true vintage, incluido el vestido de abajo.

Ya en plena etapa Ziggy, unos pantalones Calvin Klein de terciopelo corte oxford acompañados casi casi en compossé por unos tirantes del mismo color. La camisa, un estridente estampado Ralph Lauren, un pañuelito ultra psicodélico que en serio calculo que es de la época (mi find preferido para esta sesión), los infaltables oxfordcitos combinados y unas medias igual de discretas. Bowie much?

Seguimos con Life On Mars como máxima inspo y probamos un look algo monocromático, al menos dentro de las mismas tonalidades entre el turquesa y el blanco, donde el oversize, el cuello marcado y la corbata ancha vuelven a ser los protagonistas. Agréguese al combo, la mezcla sin sentido de estampados, que personalmente, es una de las cosas más lindas del estilo de Bowie. Nótese el detalle de la única argolla.

Saltando ahora al periodo post Ziggy pre The Duke, donde se mantiene ese look semi formal y bien arriesgado al mismo tiempo. Un pantalón de tiro alto con los tirantes de pianito (comprados en un pueblito perdido de Argentina), camisa a rayas y corbata sin ajustar, nuevamente en su versión corta y ancha. Oxfords a cuadros, medias soquete y un arete de estrella de mar. Todo dentro de la misma gama pero con ese choque característico entre estampas. 

Probablemente mi look preferido de la serie. El clásico blazer mostaza (y mejor todavía por ese detalle bicolor en la solapa), con la clásica camisa a rayas, la clásica corbata estampada y el clásico aro colgante de un lado. Unos pantalones altos, obviamente también clásicos, rectos de lino, para combinar. Chinchilla be proud. 

Concluímos nuestra investigación, con aún mucha más admiración y respeto a la obra de David. Les dejo este playlist hermosísimo para llorar, emocionarse, bailar, cantar y por sobre todo, deslumbrarse. Play:

 

 
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