#ENCENDÉLOQUESOS EN MOSTAR

Quinto de nuestra serie de destinos encendidos y esta vez presentamos una verdadera aventura a, literalmente, 10.830kms lejos de casa. 

Dejé Split para cruzar la frontera a Bosnia Herzegovina en un bus de madrugada. Y déjenme hablarles de eso… El bus se atrasó hora y media, cosa que siendo asuncena no me sorprendió en lo absoluto. Subo y duermo al instante, hasta que una hora y algo después me despiertan gritando en un broken english DOWN, DOWN! y con desesperación intentando entender qué pasaba, una chica me explica que nadie más va al pueblo al que yo iba entonces tenía que bajarme en ese lugar y seguir el trayecto en una van… S O L A. “Ok, hasta acá llegaste Andrea, fue genial mientras duró” fue lo primero que pensé… Pero bueno, no pasó nada y al parecer eso es re común ahí, jijijijijiji.

Hora después estoy en Mostar, un pueblo que descubrí gracias a Google y me voló la cabeza. Así de simple. Descansé algo y al día siguiente paseé por el centro, que básicamente son 4 cuadras con miles de millones de souvenires, entre juegos de té, platos, llaveros, pashminas y lo que te puedas imaginar. El pueblo es conocido por un puente, el Stari Most (o puente viejo en bosnio) que básicamente es el emblema del lugar. En la zona, muchísimos restaurantes de comida típica y a un precio de verdad muy accesible. 

Selfie frente al famoso Stari Most.
 
Acá, la historia resumida:

 

Después de almorzar, comencé a explorar el lado más citadino del pueblo, paseando en crop en un territorio de alto porcentaje musulmán, fui bastante observada y saludada mientras emprendía mi caminata hacia la Sniper Tower, un banco viejo en la época yugoslava que durante la guerra sirvió como un nido de francotiradores. La estructura se mantiene hasta hoy día con vestigios de casquillos, vidrios y pedazos de edifico por donde mires. El atractivo de visitar este lugar es que está completamente intervenido por artistas locales e internacionales y además, tiene la mejor vista de todo el pueblo. 

Muralla intervenida en la Sniper Tower.
Muralla intervenida en la Sniper Tower.
Dentro de la torre.

Buscando la entrada como toda niña buena, encuentro a Gabriel, una chica israelí también de paseo. Me pregunta donde está, le digo que tampoco sé y comenzamos a buscar juntas… Hasta que descubrimos que no había entrada y teníamos que trepar, siendo este el comienzo de una fugaz amistad. Entramos, y subimos los más o menos 10 pisos de toda la torre, sin baranda, sin paredes, sin nada. Llegamos a la cima y encontramos a Tammy y Albie, una pareja de australianos hospedada en mi hostel. Otra fugaz amistad. Como quien no quiere la cosa, nos sentamos los 4 a hablar prácticamente toda la tarde ahí arriba con un sunset asombroso, donde planeamos continuar el viaje juntos en auto y visitar otros pueblitos de la zona. 

Gabriel, subiendo la torre.
Tammy, llegando a la cima de la torre.
Quien les escribe, posando como boba frente al arcoiris.
Parte de la vista desde arriba.

Al rato vino la merencena típica y después de volver a recorrer el mini centro, volvimos al hostel donde la fiesta con los huéspedes recién empezaba. Cómo empezó eso, ya lo vieron en el video… Cómo terminó, bueno, también hay que mantener el misterio, ¿verdad?

El centro desde el puente.

Conocí amigos claves en este pueblito olvidado por nuestro hemisferio con los que recorrí lo que duró el resto de mi paseo por Bosnia Herzegovina. En los dos últimos capítulos de esta seria junto a Encendé Lo Que Sos tenemos al roadtrip por los alrededores donde conocimos tres localidades y la visita a Sarajevo, la capital del país. Quédense atentos que ya voy a hablar de eso. 

 

Esta entrada, el puente hermoso y todo lo que ven menos el paseo de madrugada en van fueron presentados por

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