PELÍCOOLAS: A GHOST STORY DE DAVID LOWERY

Feriado y las ganas de quedarse en casa son fuertes. Si sos de esos, enhorabuena. Si no, suerte con todas las actividades del día y espero que entrada la noche puedas relajarte con esta nueva recomendación pelicoolosa. Hoy presentamos (al estilo de “Lunes de Películas”): A Ghost Story, un drama sobrenatural del director norteamericano David Lowery.

En “Historias de Fantasmas”, su nombre casi casi bien traducido al español, tenemos dos personajes principales los cuales nunca revelaron sus nombres, pero sí sus identidades en la vida real: Cassey Affleck y Rooney Mara, actores no extraños al director y escritor David, con quien ya trabajaron en su primer largometraje Ain’t Them Bodies Saints, del 2013.

La trama, lenta, lenta, lentaaaaaaa pero no así menos interesante, relata la vida de la pareja y los contratiempos (siendo tiempo la palabra clave) cuando uno de ellos, bueno, muere y queda preso entre los vivos. Esto NO es spoiler, está en el trailer y duh, en el nombre, en el poster, en todas partes… Así que no me miren así. 

And sure enough, we do what we can to endure.

La película, casi sin diálogos, está narrada de una forma muy visual empujada por un soundtrack impecable. Es audaz, con una mezcla entre lo existencial de Terrence Malick y lo esotérico de M. Night Shyamalan. Encerrada en un aspect de 1:33, la trama se desarrolla con largas tomas sin edición y temáticas espirituales de lentísima combustión, con su hora y media de duración resultante de una especie de hechizo o trance de hipnotismo donde dos mundos coexisten sin entenderse muy bien entre sí.

Así como su primera película, el tema principal es el de los amantes separados, la meditación penetrante sobre la pérdida y el luto, y lo que significa el continuar de un día para otro sin la persona que amamos. Lo frágil, lo temporal, la nostalgia y la resignación.

A Ghost Story trata sobre la misteriosa existencia de una casa vacía y la existencia de la gente en ella y los lugares en sí, cuando no son habitados.

You do what you can to make sure you’re still around after you’re gone.

Casi de forma absurda, la muerte de uno de los personajes es ilustrada con la presencia de un fantasma cubierto por una sábana, con los ojos recortados, así como un disfraz barato, como un chiste de mal gusto. Sin embargo, este literal ente, sin expresión alguna, transmite sentimientos de pérdida, confusión y frustración con experta habilidad. En movimientos medidos pero seguros, reconocemos un alma en pena, enajenada de todo menos de su dolor.

En el caso de la persona con vida, el luto es evidente pero de forma más sutil, sin encuadres exagerados o llantos desesperanzados… Pero sí con comportamientos aberrantes y casi compulsivos. 

By and by the planet it’s gonna die.

Lo verdaderamente intrigante y particular acerca de esta historia de fantasmas, es el hecho de ser narrada desde la perspectiva del alma errante y no desde la de los humanos atormentados. Es la distancia entre los personajes en vida, lo que hace que la presencia se sienta con tanta agonía y añoranza. Una vez que todo rastro humano es despojado, lo único que queda bajo esa sábana es una sensación de amor profundo y nostalgia por lo perdido, seguida de una confusión sin precedentes. Los fantasmas en su historia, son dejados esperando respuestas a preguntas que ya ni ellos pueden recordar con seguridad después de cierto tiempo.

Pensativa, precisa y elegante, con una estructura que va en saltos temporales, la pieza, también escrita por el director, emplea mínimamente el recurso de flashbacks, y cuando aparecen, son específicos y transmiten esa emoción cruda de la historia. Otro gran factor a tener en cuenta, es como el tiempo parece ser un tercer personaje en escena. Transcurren días, meses, años sin tener la cuenta exacta, desde la evolución de un mismo lugar hasta su primer comienzo, y la vuelta al ciclo, demostrando lo circular del tiempo en sí. Pero mejor lo dejo ahí porque no quiero escribir de más.

La música, hipnótica de comienzo a fin, está a cargo de Daniel Hart, músico y compositor con quien Lowery trabajó en Ain’t Them Bodies Saints y Pete’s Dragon, entre otras series de TV y documentales. Hay una belleza muy modesta en la música, siendo ésta ascendente pero dudosa, reticente a la supuesta trayectoria de las almas una vez muertas. 

Concluyendo, la película está más embrujada por la tristeza que por el miedo con unos toques de humor negro apenas perceptibles. Te invita a ser parte de la trama principal, que sencillamente trata del deambular de un fantasma con sábana blanca que no le saca ni un gramo de seriedad a la situación, atractiva y elegante desde el primer minuto, un material ambicioso que logra su propósito con simplicidad.

Sin más bla-bla-bla-bla, acá les dejo el trailer:

Y acá un tema de la película que me encantó:

Disfruten, no sufran tanto y cuéntenme después qué tal. 

Everything that ever made you feel big or stand up tall, it’ll all go.

 

 

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