SOBREVIVIENDO AL VERANO PARAGUAYO: DADADAME FROZEN WINE!

Vivimos en Paraguay y si existe algo en lo que todos estamos de acuerdo es en que somos hábiles sobrevivientes del calor al menos 360 días cada año. Al hablar con extraños mencionamos el clima para irónicamente “romper el hielo” con conversaciones algo parecidas a esta:

  • “Qué calor que ya hace!”.
  • “Seeeeeee, parece que va a llover si qué”.
  • “Ojalá porque está demasiado pesado…”.

Y así, en un loop de sudor y desesperación. Queramos o no, entendamos o no, nuestros 40º perpetuos son siempre trending topic desde Twitter hasta reuniones familiares y la ANDE parece nunca colaborar. 

Desde nuestra humilde plataforma con ganas de salir del eterno aire acondicionado, les presentamos esta pseudo-receta para hacer pasar el calor y de paso, alegrarse un poco (bastante). Esto puede disfrutarse en la soledad de una noche calurosa o en la algarabía (sí, usé esa palabra) de una pile con amigos. 

Hablamos del FROZEN WINE y atájense puristas del vino, atájense enólogos, atájense los perros, todos, porque esta belleza congelada está inspirada en ese “chupachups” callejero y fue llevada al RT-20, para deleitar nuestros paladares y el de nuestros seres queridos o enemigos que ahora van a idolatrarnos (¿?). Necesitamos:

1 – Botella de tu Dadá preferido – Gs. 34.650 en Casa Rica.

2 – Frutas a elección. Yo compré uvas, manzanas, naranjas y carambolas – Gs. 25.000 en cualquier supermercado.

3 – Moldecito para helados – Gs. 12.000 en Home Expert.

4- Cinta. Si quieren una glitterosa y hermosa como la mía – Gs. 5.000 en Home Expert.

4 – Amor, compresión y ternura. No tienen precio.

A continuación, una serie de fotografías que ofenderían a Corazón de Arroz así que pedimos las disculpas apropiadas al caso:

Elegí estas frutas porque pensé que iban a quedar bien con el vino, además todas me encantan.

Naranja, manzana, carambola y uvas.

Lo primero es cortar las frutas, de la forma que quieras, del tamaño que quieras, lo importante es que entren en los moldes.

Frutas dentro de los moldes. Vista “aérea”.
Frutas dentro de los moldes. Vista “frontal”.

Después metemos las frutas en cada moldecito. Podés jugar con las formitas o hacer un desastre, eso ya depende de vos y tu personalidad.

Vino, vino, vino, vino, vino.

Después, llenamos de vino… Hasta el tope, eh.

Algo así.

Claramente derramé la mitad del vino sobre el mantel, por eso en esta foto desapareció. 

Listos pal freezer.

Antes de meter al congelador, pegué los extremos con cinta, para que se cierren bien las tapitas y se fije “el palito” una vez congelado nuestro helado alcoholizado. 

Ahora, esperamos. La peor parte… Pero podés mirar una pelícoola mientras tanto, acá te dejo varias opciones:

O simplemente podés prender el aire y relajarte. Vale tomar el resto del vino si es que sobró también, jiji. 

Lo ideal es dejar que pasen al menos 4hs. Así aseguramos que nuestro helado esté bien, bien sólido.

Well hello there bebé con manzanas.
¿Y cómo está usted hoy Señorita Carambola?

Así de fácil. Y mucho más rico.

De nadaaaaaa. Hasta la próxima.

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