#ENCENDÉLOQUESOS EN SPLIT

Cuarto destino encendiendo todo a mi paso desde Croacia. Seguimos dando vueltas por la costa y esta vez llego a una de las ciudades más particulares del país: Split, así como suena. 

Con una historia bastante sufrida a causa de los conflictos bélicos de las décadas pasadas, la gente en Split es como más reservada, más desconfiada, a diferencia de los demás lugares de Croacia que me tocaron visitar. Estando en Zagreb, conocí a Hrvoje, un chico de la capital que me dio clases 101 sobre su país y alrededores. Me contó que hay un dicho muy famoso allí donde dicen que la gente de Split mide su humor con el viento del mar, y que en base a eso rigen sus vidas. No creí nada hasta llegar ahí, y ahora les cuento por qué. 

Pero antes, el video que resume la experiencia:

Llegué de madrugada y el clima parecía estar colaborando con mis ganas de playa. Amaneció con solcito y salí emocionada en bikini hacia Bacvice, la playa más cercana a mi hostel y llegar ahí, tuve frío. Sí, lame af. Después de mojar los piecitos y decidir ir a explorar otros horizontes playísticos, voy rumbo al Oldtown, para almorzar. 

Oldtown en Split.
Oldtown y los turistas.
Ya hablamos de los turistas?

Y acá es donde descubrí la verdad sobre la ciudad y su gente. Literal, el tiempo se fue a la p*t* y todos, absolutamente todos, sin excepción cambiaron de humor y odiaban la vida, los turistas, la comida, el viento y hasta a su familia. Comer fue casi imposible porque ya nadie quería servir nada (LES JURO) y por un momento me desesperé porque no tenía idea de qué hacer con mi día de playa. 

Evidencia del clima malvado.
La costa y atención al viento en las palmeras.

Por lo pronto, pasta y de vuelta al hostel porque necesitaba sacarme la malla y ponerme una bufanda. Una vez vestida como la gente, decidí ir a un parque a unos cuantos kilómetros, donde se podía ver toda la ciudad desde arriba. Escalar una montaña, porque por qué no. Marjan Park aquí vamos.

La ciudad mientras subía por el parque.
Infaltable la foto en la selva croata (?)
O la desenfocada con la vista (?)

Al subir se hizo de noche, y la vista se volvió todavía más genial. Allá arriba estaba Jakob, un sueco que muy amablemente me sacó una foto (esa de más abajo), con el que después bajé a tomar unas cervezas, porque el tiempo es lo último que se pierde y menos cuando estás de viaje sola, jejejejeje. Bola. Pero en serio sí.

Vista desde la cima.
Fotos de Jakob.

Así termina otra crónica viajera y si es la primera que ves y querés saber más, acá te dejo las anteriores:

En el próximo capítulo, cruzamos la frontera y conocemos Bosnia Herzegovina, juju.

 

El video, la crónica y todo menos el sueco fueron presentados por

 

 

 

 

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