4 MANERAS FÁCILES DE REUTILIZAR CORCHOS

Sí, y me enfoco en lo FÁCIL del título. No me quiero poner toda bricollage Martha Stewart por acá, porque no me da ni ahí la cara… Ni la habilidad. 

Esta entrada va dedicada a las personas amantes del vino, que disfrutan de este elixir trascendental con más frecuencia que el común denominador cervecero. Una, dos, tres veces por semana y sí, estás atrapado por el vino y hasta te sentís con más onda por preferirlo. Y de repente, te agarra la nostalgia corchística, y sin darte cuenta, empezaste a guardar todos. Yendo un poco más al grano, lo que se pretende acá es: 

  • Reciclar, actividad que siempre viene bien.
  • Despertar algún tipo de aptitud artesanal (y hasta artística, pero no quiero exigir tanto). Y además, hacer cosas con las manos que requieren de algo de concentración hasta puede resultar terapéutico. 
  • Ahorrar dinero, podrías estar comprando todo esto en vez de ponerte el delantal, pero esa no es nuestra actitud, ¡¿verdad?!
  • Hacer cosas útiles, que en serio sean – y valga la redundancia – utilizables. 

En conclusión, vamos a mejorar nuestra calidad de vida. ¿Qué les parece, huh? Veámos.

 

1 – MICRO PLANTERAS IMANES

OMG, miren esto. Se ven hermosas, son útiles y además traen algo de energía verde a tu hogar. 

Necesitás:

Corchos, suculentas o tunas (las plantitas se venden en viveros y no son para nada caras), tierra, cuchillo o tijera, silicona o pegamento universal, imanes (se compran en ferreterías), mucho amor y paciencia (se aprende).

Con todo esto vas a: agujerear el corcho, podés tomar de referencia el lugar donde el sacacorchos entró en un primer momento. Rellenar ese espacio con tierra y después plantar la micro suculenta adentro. Acto seguido, pegás el imán de un lado y a la heladera, atajando tu cuenta de ANDE o la foto de tu perro. 

 

2 – LA CORCHOVELA

Amo el mood que las velas dan en general. No solo para cenas románticas o blablabla… Sin embargo, soy torpe y un potencial peligro para mí y todo lo que me rodea. Esta es una opción ideal para quienes como ió, pueden tropezarse de un momento a otro e incendiar el ambiente en el que están.

Necesitás:

Corchos, recipientes de vidrio o vasitos de tequila en su defecto, vela de verdad, alcohol de quemar, esponja o trapo, encendedor, destreza física y emocional (atención los torpes).

Vas a: pasarle con la esponja o el trapo a los corchos un poco de alcohol de quemar. Después, pegás los corchos al recipiente con la cera derretida de una vela de verdad, así no se mueven y nadie muere antes de tiempo. Colocás todo en lugares estratégicos y que se haga la luz (esto significa que prendés todo con el encendedor).

Y para los audaces que quieren irse todo… Está la opción de utilizar los corchos para prender el fuego en la parrilla. Fíjense.

 

3 – CORCHO 3.0

Los más nerds van a amar esto. Sé que les pasó (y probablemente más de una vez) que el pen drive de un día para otro, pierde su cubierta (envoltorio, ropita, etc, etc, ponéle el nombre que más te guste) y te quedás con un mini aparato que si bien está lleno de fotos de tu último viaje a Brasil, se pierde cada 5 minutos. El nuevo corcho 3.0 (esperemos que tu usb sea de esa velocidad, si no, tirále nomás) tiene la solución.

Necesitás:

Corcho, pen drive desnudo (se entiende), cuchillo o navaja, mucho amor, paciencia y coordinación motriz (por las dudas). 

Acá vas a: cortar el corcho en dos partes, una a 1/3 y la otra a 2/3 a modo de crear el cuerpo y la tapita. Marcás el rectángulo en el medio y básicamente te ponés a escarbar (los que ya hicieron el imán suculento ya tienen práctica y dominarán este paso). Lo mismo con la tapa. Después, metés el pen drive a presión y taraaaaaaaaaaaaaaaaah, corcho 3.0.

Toda una maravilla de la ciencia. 

 

4 – EL TAPA BOLSITA

Personalmente, mi nombre preferido y mi aplicación corchística preferida. Es la más útil y necesaria lejos, y la que menos esfuerzo supone. La foto ilustra bastante bien su función, pero déjenme explicar igual. Este magnífico dispositivo fue creado para cerrar con total resolución esas incómodas bolsitas de comida (por lo general chatarra) que no podemos terminar de una sentada viendo Netflix. 

Necesitás:

Corchos, cutter, bolsitas abiertas. Oh waus.

Y aquí vas a: hacer un corte en la mitad del corcho con el cutter, parando justo en la otra mitad. Doblás la bolsa (esto es importante, así no le entra nada nadita) y tu tapa bolsita se encarga de poner la magia. 

Les muestro el mío:

Proud corcho mom. Entre paréntesis, estas galletitas son lo más. De centeno y 16 calorías cada una.

 

Los corchos, las manualidades y este post son presentados por

 

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