PELÍCOOLAS: ERASERHEAD DE DAVID LYNCH

Es finde, Halloween fue hace poco (?) y no sé por qué pero tenía ganas de recomendar una pelícoola incómoda. Y esa es exactamente la palabra. Hablo de la ópera prima de nuestro amado (y admirado) David Lynch: Eraserhead. Cabeza borradora o Cabeza de borrador, de 1977. 

Y antes de empezar a hablar de la película, por qué no comenzamos mejor por el director. Dueño del peinado más cool de universo y probablemente una de las mentes más brillantes de nuestro siglo, David es puesto en el spotlight (al menos para nosotros los millennials) con la serie televisiva: Twin Peaks, clásica de culto de ayer y hoy que este año estrenó después de casi dos décadas, su tercera temporada.

Claro está que ese no fue ni por si acaso su primer trabajo, ya que está activo en la industria cinematográfica desde el 66. Como ya mencioné más arriba, éste fue su primer largometraje, seguido por las nominadas al Óscar, The Elephant Man (El hombre elefante de 1980), Blue Velvet (Terciopelo azul de 1986) y Mullholland Drive (Sueños, Misterios y Secretos – KÉ – del 2001).

I don’t know much of anything.

En lo que respecta a la película, la trama en sí y a grandes rasgos, cuenta la historia de una pareja que acaba de tener un “bebé”. Muestra a Henry, el personaje principal y a Mary, su pareja. Aparecen también los padres y la abuela de Mary, una vecina muy sensual y una cantante misteriosa. Los personajes son bastante espeluznantes, por no decir frikis, con manías y reacciones que sobrepasan el surrealismo y bordean constantemente el wtf.

I’ll do what I wanna do.

Escenas cotidianas y triviales se vuelven una especie de pesadilla freudiana, donde el estado de sueño nunca deja de ser percibido incluso hasta después de despertar. Lynch presenta a la película de una forma tan única y personal que el resultado final es literalmente, algo que nunca viste, escuchaste o sentiste antes. Hunde a los espectadores en un mundo hasta ese momento ajeno a la historia del cine – y de ahí su magia – y los deja casi casi tan confundidos como el mismísimo Henry.

De cierta forma, la pelicoola (con ambas oo), desafía todos los mecanismos de cómo una producción cinematográfica “debe” realizarse. El guion, es una brillante mezcla de narrativas con una estructura (por darle un nombre) experimental (por darle un adjetivo) que proporciona solo lo justo y necesario de una historia para que la persona que la mira tenga algo a qué aferrarse sin perder la cabeza… Al menos al principio, hasta entregarse por completo al sinrazón y la aparente esquizofrenia de la trama.

Por momentos, Lynch comienza a improvisar (para no decir inventar) sobre la marcha con el objetivo de lograr un impacto visceral inmediato para la desesperación del que está viendo su primer largometraje. 

“Un sueño de cosas oscuras y perturbadoras” cuenta el propio Lynch y ciertamente, la historia con sus imágenes marcan un antes y un después. Hay vida antes de verla y vida después. 

En conclusión, Eraserhead combina humor negro, algo de gore, mucho de surrealismo, imaginería erótica (si se quiere), hermosa cinematografía en blanco y negro y actuaciones que te paran los pelos más que al protagonista. Recomendada para corazones fuertes y mentes curiosas. 

Antes de despedirnos, les dejo el trailer, no se asusten:

Y el documental sobre la película, por si se engancharon demasiado y quieren intentar entender algo:

In heaven everything is fine.

De nada. O, ¿perdón?

 

 

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