LONDON HIGHLIGHTS #PROJECT66

En ocasiones, el inglés se pasa de genial con la literalidad de sus palabras. Sabemos que “highlights” significa algo que se destaca, lo más memorable o resaltante por encima de todo. Highlights: luces altas, que encandilan y hasta hipnotizan. Nada nunca más acertado. Y especial para lo que estoy a punto de comentarles.

Decir que Londres es una ciudad fantástica sonaría hasta redundante. Los que fueron saben y los que no también. Pero me gustaría poder hablarles de la capital que yo descubrí como nómada del #Project66.

Primera noche recorriendo Londres.

LA LLEGADA

Llegamos un domingo de tarde y desde el Gatwick Express, tren que sale del aeropuerto y termina en la mega estación London Victoria Central, donde banderines en el techo y la gente apurada pero siempre muy “polite” nos hacen saber que efectivamente estamos en Londres. Me innundó una nostalgia (era mi segunda vez en la ciudad) y unas ganas de ver todo de vuelta, pero de forma distinta… Nuestra misión era redescubrir la ciudad junto con sus noches y eso era algo que me emocionaba muchísimo. Pasó exactamente así.

Saludos desde el Gatwick Express. MIND THE GAP.

EL HOTEL

El sólo caminar por un lugar con tanta presencia resulta abrumador. Esa primera noche, deambular a nuestra suerte fue la mejor de las ideas, con un clima bastante alejado al cliché londinense que tenemos, recorrimos sin rumbo gran parte de Kensington, barrio en el que nos hospedamos conocido por su aire lujoso, con tiendas de diseñador en la High Street y más al sur la zona de museos como el de Ciencia Natural o el icónico Victoria & Albert. Si bien era un domingo y estaba todo muy en calma, uno podía sentir que estaba en una ciudad donde todo surge, late y vibra contigo.

Vemos a un Gustavo González muy concentrado en la toma, y a una Andrea Montanaro muy concentrada en la TOMA… De cerveza.

DE DÍA

Los otros días fueron distintos, pero igual de geniales. Durante el día, visitamos Portobello y su mercado de reliquias vintage y productos de autor, una cosa más linda que la otra y a precios hasta bastante accesibles. Terminamos comprando un vestido de paillette por 7 libras, , una campera de simil cuero por 15, cases de celular, latas de té, prendedores y otro montón de chucherías. Hermoso. Allí hicimos unos cuantos amigos, un fotógrafo de Corea que hablaba nada de inglés pero logró hacerse entender y pedirme que modele para él onda street fashion, un performer de Bélgica con una bufanda enrollada a la cabeza que solo gritaba “COOL”, y artistas plásticos de Medio Oriente con un gusto particular con los colores. Interesante para una sola tarde.

Bebé de todos los carteles en Portobello.
Buscando una o dos o tres o cuarenta y cinco camisas.
Rut Ortíz en uno de sus trances artísticos. Quería todo. Yo también.
Posando para nuestro nuevo amigo.
Compartiendo con el mundo (emoji de corazón).

Recorrimos también la icónica Oxford Street y pudimos absorber in situ lo que se usa y está pasando en las calles de Londres… El revival del minimal a flor de piel en casi todas las personas, looks bien monocromáticos, cortes asimétricos y mucha sobriedad pero con más onda que noséqué. Y tampoco faltó el famosísimo preppy londinense. Personas de todos los estilos y edades caminan diariamente por esta zona pareciendo portadas de revistas como i-D o Numéro. Terminamos entrando a uno de los callejones de la zona para encontrar un bar, como los muchos alrededor, donde poder descansar, refrescarse y seguir.

El paraguas ya como complemento de moda en esta ciudad.
Looks plenos de colores neutrales.
El preppy que tanto amamos, con un toque bien actual.
Más amigos y mi risa de roedor.

DE NOCHE

Durante la noche, la historia es otra. Lunes, martes y miércoles, días tan entre semana que hicieron de la experiencia algo aún más surreal. Pasear por Camden Town y sus calles hasta dar con Egg y sus Paradox Tuesday de locura tecno. Una vez adentro el esperar tanto en la fila y haber pasado por sus rigurosos controles no significaron nada. La pista principal vibraba con el DJ de turno, y unos videos muy gráficos eran proyectados detrás de la consola y en el pasillo de la entrada. Muy surreal e ideal para dejarse llevar por la música y contemplar el movimiento con una Bud66 en mano.

Adentrarse por Shoreditch era obligatorio, y fue allí esquivando Banksy en Old Street (específicamente uno con Vincent Vega y Jules Winnfield de Pulp Fiction y el del angel con chaleco antibalas) donde paramos en Aquarium, un boliche muy amigable con nada más y nada menos que una piscina al costado de la pista, algo ignorada porque el clima no daba tanto para el chapuzón pero estaba perfecto para la imaginación… Una vez más entramos en estado de contemplación agarrando otra Bud66 bien fuerte.

Pasándola re mal en Aquarium (sarcasmo).
Rut y Guti pasándola también re mal (sarcasmo).

EL ADIÓS

Londres es vasta, inmensa si se quiere, llena de gente, luces y movimiento. Reconocer algunos de sus lugares clave acerca nuestra cultura con la suya y nos hace ver que en realidad no somos tan diferentes, y lo único que se requiere es despertar a ese nómada que todos llevamos dentro. De eso se trata Project 66, de ampliar la mente y acompañar cada tendencia mientras se va generando, llenándose de todo tipo de experiencia cultural y estética, dentro de cualquier tipo de expresión posible.

It’s (really) up to you.
Te quiero Londres. Te quiero.

 

Más de #Project66 y las Europas en breve.

Todas las fotos fueron sacadas por Rut Ortíz Montenegro. Stalkéenle en Instagram.

 

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